Cómo conseguir un cabello sano

De poco servirá que apliquemos los mejores productos a nuestro cabello si no cuidamos también nuestra alimentación

Un cabello bonito es señal de que el cabello está sano. Pero la salud capilar no depende únicamente  de los productos que utilizamos a la hora de lavarlo, acondicionarlo y moldearlo. Los alimentos que consumimos diariamente juegan un papel muy importante como fuente vegetal o animal de proteínas, minerales y vitaminas imprescindibles para la salud del cabello. Las situaciones que generan estrés y la falta de descanso o dormir pocas horas son causas probadas del debilitamiento del cabello y hasta de su caída.     

Un cabello fuerte y brillante es el reflejo de un organismo equilibrado.

La rutina de cuidado de tu cabello

Al igual que con otras partes de nuestro cuerpo es necesario seguir una rutina diaria para el cuidado del cabello:

  • Cepillado: Hacerlo diariamente. Así se distribuyen los aceites naturales que contiene el cabello, se promueve su crecimiento y aumenta el brillo. También es importante cepillarlo de noche, antes de ir a dormir, para desenredarlo y favorecer los procesos de regeneración nocturna.
  • Lavado: Si se utilizan productos de higiene capilar suaves, el cabello se puede lavar a diario, aunque se pueden seguir ciertas pautas. El pelo seco y grueso es más frágil y hay que lavarlo cada dos o tres días. El pelo graso y fino necesita el lavado diario para desengrasarse. El pelo normal (ni excesivamente graso ni excesivamente seco) puede lavarse cada dos días.
  • Aplicación de productos: Debemos utilizar los productos adecuados y/o especiales para nuestro tipo de cabello. Pero usar la cantidad justa, porque si abusamos puede perder volumen o ponerse grasiento.

Vitaminas, proteínas y minerales para un cabello sano

El cabello está formado por proteínas. Por eso, la carne, marisco, lentejas, huevos, cereales, soja y, en general, los alimentos que contengan proteínas contribuyen a que el cabello crezca fuerte, brillante y a que su color sea uniforme. Nuestra dieta también deberá aportarnos las cantidades necesarias de vitaminas, en particular:

  • Vitamina A: Refuerza el cuero cabelludo. Presente en el queso, la mantequilla o el pescado azul y en el tomate y la calabaza.
  • Vitamina B: Especialmente la B8 (biotina), que nos la aportan el hígado, los riñones, la yema del huevo, la coliflor y las nueces, y la b (sardinas, atún, espinacas, lentejas).
  • Vitamina E: Facilita el crecimiento normal del cabello. La encontramos principalmente en verduras, frutas, aceites vegetales (girasol, maíz, oliva, soja) y leche.

Los minerales fundamentales para lucir un cabello sano son:

  • Cobre: Está relacionado con la pigmentación y la textura del pelo. Contribuye a que esté más suave y sedoso.
  • Hierro: Actúa sobre los folículos del cuero cabelludo. Éstos deben estar fuertes y oxigenados para que la raíz del cabello no se debilite.
  • Zinc: Ayuda al crecimiento del cabello y aumenta su grosor capilar.

Además de minerales y vitaminas, existe una serie de plantas que ayudan a nutrir y fortificar nuestro cabello, como por ejemplo:

  • Cola de caballo: Alto contenido en sílice, ideal para mantener el cabello en buen estado. En infusión.
  • Diente de león y cardo mariano: Ricas en hierro. Comer las hojas frescas.
  • Salvia: Da vigor y brillo al cabello. De uso externo.
  • Albahaca: Fortalece el cabello. De uso externo.

Consejos prácticos y diarios para un cabello sano

Para mantener una cabellera sana y fuerte, algunos consejos diarios muy útiles son:

  • Beber abundante agua (unos 2 litros al día).
  • No lavarse el pelo con agua muy caliente.
  • Aplicarle un baño de crema (mascarilla) a la semana. Le dará brillo y suavidad.
  • Al desenredarlo, empezar siempre por las puntas y hacerlo con un peine de madera.
  • Despuntarlo cada seis semanas.
  • Secarlo al aire libre. Si se utiliza el secador, no acercarlo demasiado al cabello.
  • Seguir una dieta equilibrada, rica en fruta y verduras, evitando los alimentos ricos en grasas, como los embutidos y los fritos.
  • Evitar el consumo de café y el tabaco.

 

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