Dormir bien para reponer fuerzas 

El descanso nocturno ha de ser reparador, sólo así recargaremos nuestra energía y, según los expertos, viviremos más y mejor. El sueño es la base del equilibrio psíquico y físico.

Dolor de espalda, insomnio crónico, somnolencia diurna, gastroenteritis, hipertensión, cardiopatías, etc. son algunas de las consecuencias negativas de dormir mal. Por el contrario, los beneficios de dormir bien se manifiestan durante el día en forma de una mejor capacidad de atención, creatividad e incluso de memoria. Según los expertos, lo máximo que una persona ha resistido sin dormir son 11 días y considerando que ha realizado algunos microsueños. Se estima que una persona no podría resistir más de 48 horas seguidas sin dormir nada. 

El temido insomio 

Según Eduard Estivill, pediatra y neurofisiólogo y director de la Clínica del Sueño Estivill, las causas del insomnio pueden clasificarse en tres grupos: 

  • Consumo de sustancias excitantes (café,  bebidas de cola o chocolate), o fármacos que pueden causar insomnio, como los empleados en enfermedades de la glándula tiroides.
  • Trastornos del ritmo horario (viajes de largo recorrido, horario laboral).
  • Enfermedades como el asma, las cardiopatías, los cuadros de depresión o ansiedad y enfermedades neurológicas. Aún así, según Estivill, la causa principal que provoca el insomnio de la mayoría de clientes que acuden a su consulta es la tensión acumulada durante el día y las preocupaciones que impiden el descanso. 

Beneficios del sueño

El sueño es la fase en la que el cuerpo se regenera y descansa después de una larga jornada trabajando. Es necesario para poner en orden nuestros circuitos cerebrales emocionales. Cuando no dormimos las horas de sueño necesarias, el lóbulo prefrontal del cerebro, encargado
de regular la actividad emocional, no logra actividad, se bloquea y provoca que nuestras emociones actúen sin ningún control, generando reacciones desproporcionadas ante causas insignificantes
(mal humor, irritabilidad).
Durante el descanso, el sueño pasa por diferentes fases:

  • Fase I: Durante el sueño ligero, percibimos los estímulos a nuestro alrededor. No es reparador.
  • Fase II: Nuestro sistema nervioso bloquea la percepción de estímulos, y "desconectamos", consiguiendo un efecto parcialmente reparador.
  • Fase III y IV: Corresponden a las etapas de sueño profundo, y reparador, con un tono muscular débil y la frecuencia cardiaca y respiratoria disminuida. 
  • REM: Durante la etapa del sueño conocida como REM (movimiento rápido de ojos) la espiración se hace más rápida, irregular y superficial, los ojos se agitan rápidamente y los músculos se paralizan temporalmente. Es la fase típica en la que
    soñamos y, si nos despiertan, solemos ser capaces de recordar los sueños.

Las fases del sueño se repiten sucesivamente durante la noche. Normalmente, experimentamos unas 4 o 5 REM por noche. 

Dieta y sueño 

La mala alimentación y el estrés pueden ocasionar perturbaciones en el sueño. La dieta ha de ser ligera. Los alimentos con serotonina ayudan a relajarse (lácteos, plátano, carne, lechuga, atún...). Las infusiones de melisa, tilo, pasionaria y azahar, también contribuyen a conciliar el sueño.

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