Hidratar y cuidar la piel del bebé

La fina y delicada dermis del neonato se caracteriza por la sequedad. Un factor que la desprotege frente a infecciones.

La piel del bebé es muy diferente de la de un adulto. Es muy sensible, tersa, delgada y permeable y hay que protegerla y cuidarla con los productos adecuados.

Hidratación

Una de las principales peculiaridades de la piel del bebé es su extrema sequedad, especialmente durante los primeros meses de vida. Ello se debe, principalmente, a la casi inactividad de las glándulas sebáceas. Durante el primer año del bebé, esta falta de grasa provoca que la piel pierda agua con mayor facilidad y que esté más expuesta a virus y bacterias. La salud del bebé pasa por una correcta hidratación de su piel.

  • Hidratar la piel del niño como mínimo una vez al día, aplicando cremas hidratantes que no contengan componentes agresivos o alérgenos. Es aconsejable utilizar cremas naturales obtenidas a base de plantas.

  • La falta de brillo, la aparición de escamas y el tacto áspero son síntomas claros de falta de hidratación en la piel. La espalda y las extremidades son las zonas más propensas a sufrir sequedad.

 

Cuidados básicos

La rozadura del pañal, la ropa u otros agentes externos son la principal causa de las lesiones más habituales de la piel del bebé: enrojecimiento, escamas, grietas y erupciones.

  • Bañarlo diariamente con agua templada durante 10 minutos con un jabón específico para recién nacido, que contenga la menor cantidad de perfumes y colorantes. Es preferible no utilizar esponjas.

  • No aplicarle colonia directamente sobre la piel para evitar reacciones alérgicas. La colonia o perfume no deben contener alcohol.

  • Limpiar la zona del pañal con agua y jabón. Existen productos específicos para recién nacidos, pero hay que evitar el talco y los aceites minerales.

 

Localizador de Farmacias

Encuentra tu Farmacia Alphega más cercana:

Utiliza el espacio para buscar tu Farmacia Alphega más cercana

Alphega Farmacias de la A a la Z ►