Prepara tu piel para el frío

chica que tiene frío en la nieve

 

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En esta época del año la piel se denota más seca y se objetiva una fuerte tendencia a la descamación.

Qué le sucede a nuestra piel con el frío

La bajada de temperaturas hace que empecemos a notar que nuestra piel es más tirante, suele verse más apagada y observamos claros signos de deshidratación. Además del frío, hay otros factores como el viento o ambientes altamente calefactados y secos que pueden favorecer el aumento de sensibilidad de la piel.

En esta época del año la piel se denota más seca y se objetiva una fuerte tendencia a la descamación y por tanto, con líneas de expresión mucho más marcadas.

La razón de estos cambios es porque la piel pierde con más facilidad su estrato córneo para defenderse de temperaturas más bajas. Y además la regeneración celular de su capa basal disminuye porque pierde hidratación tisular (tejido). Es decir,  el agua que requieren las células dérmicas para regenerarse no se capta adecuadamente y se pierde con mayor facilidad. Es decir, nuestra piel sufre más y se regenera menos.

 

Cómo puedo preparar mi piel para el frío

Lo esencial a recordar es que nuestra piel va a necesitar más hidratación de la habitual. Es muy necesario que aportemos más agua y nutrientes a una piel que va a sufrir más por las inclemencias del tiempo durante estos meses de frío.

Si conseguimos hidratar, proteger y favorecer la reparación de la piel, lograremos preservar su función barrera de forma adecuada. De este modo, la piel no sufrirá ciclos celulares de pérdida-regeneración a un ritmo superior al habitual, evitándose que se desarrollen signos de envejecimiento prematuro.

Te recomendamos que dependiendo del a tipología de tu piel, un mínimo de 2-3 aplicaciones de emolientes hidratantes al día. Los productos que utilices deberían aportar más nutrientes, vitaminas y derivados del colágeno. Estos compuestos te ayudarán a que los procesos de regeneración celular de la capa basal (capa más profunda de la epidermis) de la piel sean más frecuentes y suficientes para soportar la pérdida celular provocada por el frío o el viento.

 

Ten en cuenta

Hay zonas de nuestro cuerpo que están en continuo contacto con el exterior como es la piel del rostro y/o de las manos. Por ello es esencial que cuando llegue el frío, no te olvides de proteger tus manos con guantes.

Sin embargo, antes que el frío llegue es muy importante iniciar una rutina de hidratación diaria que permita a nuestra piel recuperar su hidratación y por tanto mejorar el tono y la luminosidad. Pero incluso antes, deberías realizar una limpieza profunda de tu piel ya que en las próximas semanas tu piel va a necesitar más hidratación de lo habitual. Una piel limpia es sinónimo de capas dérmicas que consiguen absorber el agua y nutrientes que son necesarios para combatir la sequedad que provoca el frío de los próximos meses.

Además, es fundamental orientar el cuidado de la piel también hacia manos y labios. Es habitual que por la desgana de ponernos guantes tengamos lesiones leves en dedos provocadas por las bajas temperaturas. Debemos prestar protección de manos mediante hidratación extra y utilizando emolientes con alto contenido de glicerina y urea para reducir el efecto pruriginoso que produce la vasoconstricción por el frío.

Sin embargo, no todas las pieles requieren el mismo cuidado para la llegada del frío. Por ello te recomendamos que solicites consejo a nuestros especialistas de Alphega farmacia, que tras valorar tu piel te recomendarán los productos adecuados y necesarios para esta época del año.

Te recordamos que en invierno es muy importante hidratar, proteger y favorecer la reparación de la piel.

 

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